martes, 10 de febrero de 2009

Embarrada de Agenda

De frente al televisor, repaso la vida que López Dóriga me muestra. Ya la viví, cabrón. No la necesito.

Esa es la ventaja de trabajar en los medios, lees el periódico antes de que se imprima. Lo mismo con la red, la televisión, la radio y anexas. En realidad no es difícil, todos son lo mismo. Tenía razón el audaz que propuso la teoría de la Agenda, según la cual todos vivimos delimitados entre los eventos que para la manada mediática merecen el calificativo de actual.

Sin embargo, no dejan de asombrar. Las novedades:

No le creen al negrito buena onda: Ni por que salió en un comic de Spider man hace reaccionar la economía gabacha. Propuso, dio números, los repitió su secretario de economía... y nada. Pues también, quiere hacer entrar en razón al único ente que jamás ha demostrado signos de tenerla, el mercado.

Luego. Sigue la fascinación por ocho chilpayates que nacieron al mismo tiempo. Causa la misma intriga que cualquiera de los animales exóticos que paren en el Discovery Channel.

Otra que está cotorra.

No, mejor no. Están pasando los telerisos una cápsula sobre Ilse, una niña robada de un albergue en el sur de la ciudad. Bueno, esa película ya la vi. Si la memoria no me falla, se trata de un trabajo especial que una reportera del periódico me dictó como trabajo exclusivo de investigación. Felicidades a ella, su trabajo fructificó. Felicidades también para la pobre niña, si la encuentran. Pero me siento parado en el epicentro de donde se originan las noticias que mueven a la gente.

También vale la pena comentar el formato de la televisión. Es una ñora conmovedora, un supuesto especialista, una reportera coqueta y un pinche presentador acartonado que al que cualquier mexicano que conozca a Pedro Infante puede ubicar, por que los ve en la misma televisora desde hace años.

Y ahora... En la Opinión de Macario Schettino.

-Con voz de Teacher- Mire usted: En Australia siguen luchando contra los incendios que han arrasado con cientos y cientos de hectáreas que...

martes, 27 de enero de 2009

Bueno, una y ya


Sí, ya lo sé, pero qué se le va a hacer... claro que me da por parlotear cuando tiene mucho tiempo que no lo hago. Necesito compañía, voy a adoptar un perro o me voy a dedicar a cuidar un planta como Jean Reno cuando era El Perfecto Asesino. Eso luego lo veré.

Acabo de ver "...y Dios creó a la mujer" para ver si era verdad que la Brigitte Bardot estaba tan mami como la recuerdan los que saben de cine, y la neta es que sí. Es más, me dio gusto encontrar algo de real en una diva del cine, y no todo el oropel que desprenden las perrotas que estamos acostumbrados a ver.

Es algo sutil, apenas pequeñas imperfecciones, pero que son suficientes para involucrar algo de la pantalla con la vida diaria. De hecho no podría decir que esta güera muestra las medidas perfectas, pero tiene toda la actitud necesaria...



 

Querido diario...


Llevo varios meses evitándote.

No soporto hablar en primera persona y tratarte como si fueras un amigo. Me hace sentir más pinche loco de lo que ya me siento. Sólo regreso a ti por que es necesario... 

Verás, ahora no me lo demandan mis dolores de cabeza, sino un oficio. Como ya sabrás estoy haciendo lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida, y no por que me guste, o por que quiera el dinero –como si hubiera tal–, sino por que es el único camino que me dejará ser libre de después de un rato, uno muy largo, claro.

En fin, se estila que en este oficio la gente lea por kilo y escriba igual, quitándole a estas actividades el poco o mucho encanto que puedan tener. No cabe duda de que la coerción y la inmediatez matan todo impulso creativo y el goce que de éste se pueda tener. No es lo mismo beber un vaso de agua cuando tienes sed que cuando te torturan en las masmorras medievales metiéndote agua por un embudo.

Por el otro lado, también es necesario hacerse de algún hábito. Es de lo más frustrante existir a la deriva... Despertar con el calor del mediodía y el hastío de tu cebo en la cara, mientras el estómago le reclama a las piernas su antipatía para bajar a la cocina. Los segundos pasan como edades cósmicas y cada sueño sucede al anterior llevando tu conciencia a cabos infinitos. Después de un rato dices ¡ya, a chingar a su madre! y te levantas por más ganas de mear que por voluntad de levantarte. O bien, por que alguien más te lo pide.

Eso es todo, casi nada, pero no hay otra cosa tan complicada. La rutina vertiginosa irrita y desgasta; Al contrario, la levedad exacerba los sentidos carentes de emociones. ¿Cuál es el justo medio para una existencia caótica? ¿Cómo tratar al mismo caos si nos asusta a la vez que nos fascina?

Como sea, pues... el chiste es pensar en escrito. Desagradable por muchas razones, pero por otras no sólo me puede ser útil, sino me es necesario.

Ahora son sólo devaneos de un carácter reticente a definirse, que no sabe si quiere estar con Dios para estar tranquilo o estar con el Diablo para divertirse. Pero el tiempo lo cura todo, hasta esa enfermedad tan particular que conocemos como juventud... o al menos eso quiero pensar.

La bipolaridad no es ninguna patología, es sólo el término científico de moda para decir honestidad, sabiendo que la ciencia pragmática y pobre en sus metas es muy corta y valúa en dos polos al alma, cuando se habla del hombre pluridimensional.

Se me ocurrió acuñar un nombre: tlacatezontli. Como diría el buen Nacho, "tezontli no quiere decir sólo cuatrocientos, quiere decir un chingo de hombres"

Y bueno, volviendo al tema que nos ocupa, escogí una bonita fecha para delirar en el ciberespacio: mi mamá cumple mañana 60 años.

Repasando. Dejé pasar la emoción de mi primer viaje al otro lado del charco, vi acercarse y luego alejarse mi cumpleaños 23, pasé largas horas redactando mentalmente en navidad y año nuevo, tomé conciencia del 50 aniversario de la revolución cubana y hasta vi llegar a un presidente negro al gabacho. Digo... tal vez algo me he perdido por ordenar ideas hasta ahora.

Pero no le hace. Nada importa más que lo que pasa aquí.

Te veo mañana con algún tema de mayor importancia, o igual para seguir esbozando pendejadas. Como dice el doctor Nick Riviera "lo importante es que lo sabremos"

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Necesidad de leer a Fuentes


Entre todos los comentarios, todos los invitados de honor, toda la algarabía literaria, la alta cultura y los apuntes mediáticos algo se ha perdio alrededor del 80 aniversario de Carlos Fuentes. Ese algo es, nada más y nada menos, la necesidad imperiosa de leer su obra, pues no se puede en ningún momento dar por entendido, con base en elogios externos, que Fuentes sea un gran escritor. Para afirmarlo así hay que partir de una convicción propia que sólo puede haber emanado de la reflexión de su lectura.

 

El eterno problema interpretativo queda solucionado en eventos pomposos donde grandes concurrencias aplauden al autor de quién sabe qué libros y por sepa Dios qué méritos literarios reales. Total, no hay porqué saber esto, basta con que lo sepan los especialistas, escritores y catedráticos que tienen la capacidad para hablar por el infelizaje. Las ausencias en mi cabeza nunca me han impedido azotar las manos al ritmo de la borregada – frase que vibra en el inconsciente de muchos mexicanos.

 

La profundización al menos un par de obras esquemáticas de Don Carlos puede ser más productiva que conocer las versiones indirectas que reproducen los medios o especialistas, las cuales varían infinitamente en su grado de credibilidad. De hecho, aun en el supuesto de tratar con el mayor experto en literatura mexicana o en la obra de Carlos Fuentes, o aun consultando el medio más prestigioso de contenidos culturales, nunca dejará de ser una intepretación que, de entrada, nos pone barreras entre el fenómeno Fuentes y nosotros mismos.

 

No todo esto ha caído en saco roto. Apenas en la inauguración de estos festejos el presidente Calderón anució la impresión de 350 mil ejemplares de varios libros de Fuentes para ser distribuidos en escuelas públicas de educación primaria. Esto de la misma manera en que muchos de nosotros hemos sido introducidos a la lectura a través de Aura durante la secundaria, preparatoria, o incluso en nivel licenciatura.

 

No hay como el sentir genuino de asentir con la cabeza un comentario, o de aplaudir con la gratitud llevada a las manos para ser justo con un autor que tanto ha aportado a nuestra cultura y a nuestra sociedad, no solamente a nuestras letras.

 

Esta oportunidad de acercamiento nos permitiría ser honestos con circunstancias y personajes planteados en esos libros. Conocer a Fuentes todo el año, no solamente en conferencias magistrales o ruedas de prensa.

 

Tengo el gusto de saber de Fuentes cada que reflexiono en mi ciudad, la Región más transparente; tengo el gusto de saber de Fuentes cada que encuentro un color verde profundo en el Aura e identifico la nostalgia paradigmática de nuestros vecinos del norte en algún Gringo viejo.

 

La negación de esto sólo nos coloca en el papel de aduladores y salameros que intentan afirmar su conocimiento cultural en elogios vacuos para una persona que hoy en día se afirma como una convención social de “Literatura”.

 

El valor real de los libros de Carlos Fuentes es contener elementos ricos y próximos a nostros como mexicanos y como seres humanos, los que tienen la capacidad de ser aprehendidos por nuestro humanismo para apropiarnoslos e identificarnos con ellos.

 

Es por esto que el mejor homenaje que se le puede hacer al señor Fuentes es solamente, simple y llanamente, leer sus libros. De esa manera seríamos sensatos y no extravagantes, seríamos auténticos y no hechos en serie por la televisón, seríamos lectores y no payasos

lunes, 20 de octubre de 2008

jueves, 12 de junio de 2008

Vistas de Charleston







Crónica de viaje

Ironía o Revelación

 

Volando por primera vez a EU, mientras veo en los monitores del avión Norton y los Quienes. Tal vez el Supremo Jebús quiere que no me quepa la menor duda de que existen muchos mundos más allá del mío, tanto afuera como adentro.

 

Veo en la pantalla a un cabrón elefante hablándole a una ciudad de pequeños monitos.

Pienso: ¡Qué chingón, saber de pronto que hay muchos seres más a quienes puedo hablar y que me pueden escuchar! Mas aún, que dependen de mí y yo de ellos, sin siquiera saberlo.

 

Pienso en toda la flora bacteriana colapsándose en mis tripas y en la gastritis que me aqueja desde hace días. Nos debemos mutuamente, pero no nos conocemos, ni nos entendemos.

 

De pronto vuelvo a mí. “Coffee or sugar”, me pregunta una güera bonachona que me trae el té. Volteo hacia mi costado y veo una infinidad azul repleta de caprichos blanquecinos.

 

Tal vez ni siquiera soy conciente e mi pequeñez respecto a un gran mundo al que me dirijo. Tal vez, igual, sea un gran mundo que al rato me quedará chico. Tal vez muera antes de saberlo.

 

La realidad es mucho más grande de lo que ven mis ojos. Sólo espero que mi corazón y mente no exploten al querer aprehenderla.

 

Ojalá que pueda acabar como el cabrón de Horton, cantando la misma canción con mis diferentes mundos. Qué buena rola sería...

 

                                                            Avión 757 de Delta AirLines

       En algún punto el Golfo de México

                                                                        5 de Junio de 2008