lunes, 20 de octubre de 2008
jueves, 12 de junio de 2008
Crónica de viaje
Ironía o Revelación
Volando por primera vez a EU, mientras veo en los monitores del avión Norton y los Quienes. Tal vez el Supremo Jebús quiere que no me quepa la menor duda de que existen muchos mundos más allá del mío, tanto afuera como adentro.
Veo en la pantalla a un cabrón elefante hablándole a una ciudad de pequeños monitos.
Pienso: ¡Qué chingón, saber de pronto que hay muchos seres más a quienes puedo hablar y que me pueden escuchar! Mas aún, que dependen de mí y yo de ellos, sin siquiera saberlo.
Pienso en toda la flora bacteriana colapsándose en mis tripas y en la gastritis que me aqueja desde hace días. Nos debemos mutuamente, pero no nos conocemos, ni nos entendemos.
De pronto vuelvo a mí. “Coffee or sugar”, me pregunta una güera bonachona que me trae el té. Volteo hacia mi costado y veo una infinidad azul repleta de caprichos blanquecinos.
Tal vez ni siquiera soy conciente e mi pequeñez respecto a un gran mundo al que me dirijo. Tal vez, igual, sea un gran mundo que al rato me quedará chico. Tal vez muera antes de saberlo.
La realidad es mucho más grande de lo que ven mis ojos. Sólo espero que mi corazón y mente no exploten al querer aprehenderla.
Ojalá que pueda acabar como el cabrón de Horton, cantando la misma canción con mis diferentes mundos. Qué buena rola sería...
Avión 757 de Delta AirLines
En algún punto el Golfo de México
5 de Junio de 2008
sábado, 24 de mayo de 2008
domingo, 18 de mayo de 2008
Control de lectura. Mis robots
Ahh sí, me faltaba el control de lectura sobre el texto de robots y moustros –como decía de chiquito–, que mandó el profesor.
Creo que el tema tiene muchísima tela de dónde cortar, y por la misma ambigüedad podríamos hablar como merolicos por cuartillas y cuartillas, sin llegar a decir realmente algo. Entonces, aprovechando la egolatría que pregono en mi bloc, remitiré el comentario a experiencias personales que me ayudan a ubicar el tema.
Al respecto, y para extender la lista aún más de lo que lo hizo Aldo en su blog, quisiera recordar a otros robots, junto con monstruos y mezclas de ambos que son relevantes, al menos para mi.
El Tamagochi.
Que se aprovechó de la chaquetez de miles de niños en el mundo que, por el aislamiento posmoderno, la globalización o por tontos, no podían conseguir amigos de verdad, entonces realmente consideraron entablar una relación con un aparatejo parecido a un huevo.
El Chupacabras.
Demostró que la bioingeniería política mexicana está a la vanguaria de la investigación, ya que fue capaz de desviar la atención de la raza sobre coyunturas sociopolíticas importantes a un espectáculo mediático que se convirtió en playeras, muñecos, máscaras de Salinas con colmillos, una canción de merengue y hasta en comentarios populares.
Atari.
A diferencia del nefastísimo tamagotchi o del perrito electrónico que hacía como que ladraba, el Atari hizo realidad esos aires de relación emocional entre hombres y máquinas que tanto presagiaron las novelas de ciencia ficción, por lo menos entre niños y máquinas, pues enamoró a toda una generación que ha crecido felizmente con las consolas y los videojuegos, diferenciándola de los rucos que todavía les da miedo encender la computadora.
Los burócratas del IMSS.
Aunque no son producto de la ficción, sino de las condiciones de la seguridad social en México, operan con el mismo automatismo que los trabajadores de Metrópolis, pero con algo más de colorido y despotismo. Empero, si se le rasca un poco a esa fachada metalizada de gordito –a- de escritorio con lentes y una torta de jamón junto a tu expediente, se puede hallar a un ser humano como cualquier otro.
Fox en sus últimos años de su sexenio
Después de algunos años de que su vieja le chupara la jovialidad mostrada en su campaña del 2000, el ex presidente llegó al 2006 haciendo gala de características propias de un robotito de medio pelo, como torpeza política, insensibilidad ante los problemas sociales, ineficiencia administrativa y hasta mecanización corporal que hacía parecer que le daban cuerda cuando tocaba la campana en el grito de independencia.
Y otros mo menos importantes…
Robocop, Megaman, Mazinger Z, las máquinas de escribir de Naked Lunch y el reproductor de acetatos de mi abuelo
Control de lectura 9: Promoción
Como complemento al proceso de venta, el capítulo 9 se refiere a la promoción del libro, pero hace hincapié en los recursos más comunes para desempeñar su trabajo. Quiero decir que se habla de la promoción de una manera determinante para la venta, que como se había señalado en el capítulo anterior, es también un momento determinante para todo el proceso editorial.
El arte de vender, de atraer y de seducir, como muchos autores se han referido a la publicidad, ahora se analiza como promoción, precisamente por la posibilidad que tiene de enmarcar a muchos procesos publicitarios, y establece con mayor claridad la actividad en torno a la industria editorial.
Al igual que todos los pasos previos, la promoción del libro se encuentra ceñida a las características particulares de la obra en cuestión, de tal manera que un libro con la particulariad del rubro de análisis científico difícilmente podrá llamar la atención, y por tanto, ser comprado por un amplio sector de mercado. En el lado opuesto, las novelas y la ciencia ficción es más suceptible a difundirse con métodos más ambiguos, mientras se espera que tenga una eficiencia de ventas similar al caso anterior.
Para no citar todos los métodos descritos por el autor, pues sería ridículo si se considera lo puntual que lo ha hecho, sólo quisiera comentar que tales métodos oscilan entre la cantidad e intensidad de impresiones que el posible comprador tenga de la obra. Parece una obviedad, pero subrayo la maquinaria mercadotécnica que nos puede enterar de un libro en los parabuses, vallas, anuncios espectáculares, revistas, diarios, internet, programas radiofónicos o televisivos, o en infinidad de oportunidades más, en contraposición a la idea de enterarte del libro sólo cuando visitabas una librería y lo distinguías por su forro y su sinopsis.
Es decir, la promoción se encarga de llevar la idea del libro a ti, y no al revés. Quien sea puede ocuparse en algo totalmente ajeno a la lectura, al tema del libro, o al autor, mientras recibe el mensaje en un medio impreso. Entonces, el mensaje ya está ahí, independientemente el nivel de recepción y las exquisiteses con que la publicidad lo estudia, está presente el hecho del mensaje depositado.
Desde luego, los métodos de promoción se estrechan y se ensanchan a medida que se consideran otros factores. Por ello es comprensible el gasto de la editorial en ejemplares de reseña, pues aunque es un aparente regalo de un libro, puede esto repercutir en una publicidad en un medio y a cargo de una persona reconocida. Así, el sistema se ajusta de forma similar en la promoción por correo y la elaboración de catálogos para libreros.
Entran en otro nivel las presentaciones del autor, que no se involucran directamente con las ventas, pero definitivamente en la dimensión del fenómeno publicitario alrededor del esfuerzo editorial. También destaca la labor del representante de ventas, que curiosamente no especificó el autor como propio de sellos editoriales grandes, por lo que me atrevo a pensar que es un elemento indispensable en cualquier grupo, ya sea teniendo el título o no. Me refiero a que en las empresas chicas y medianas probablemente hasta los mismos editores realizan la labor de ventas, si no es que también correctores, diseñadores y demás colaboradores.
Las listas de compradores tienen un peso específico en la construcción de un mercado potencial, para lo cual las editoriales se pueden valer de colaboraciones ajenas, como señala el texto en el caso de la editorial trabajando con una librería. El editor paga los folletos y el envío, y el librero facilita la lista de destinatarios a quienes llegará la promoción.
Los créditos y los cupones son elementos más complejos en la promoción, y supongo que se encuentran mayormente presentes en países industrializados, pero creo que es conveniente tenerlos en consideración para seguir evolucionando las oportunidades de promoción.
Me llama la atención la poca difusión que tienen los libros en la radio y en la televisión. Pareciera que se encuentran enfrentados el lenguaje audiovisual y simbólico hasta en términos propagandísticos. Seguramente algo hay de cierto en esto, pues son raros los casos, según lo que narra la lectura.
Entre mis métodos promocionales favoritos están las ferias y exposiciones, como también la figura de los premios, pues tengo una férrea sensación de que contribuyen más que ninguna otra a la promoción de la cultura en genera, consolidando la lectura como una ocupación habitual, y estimulan los esfuerzos de todo el gremio, mientras también configuran rituales amenos alrededor del gremio. Es decir, en lugar de ir al cine y ver una pésima película, siempre es interesante conocer las novedades de una buena feria o una exposición. En este tenor hasta las presentaciones de los autores son interesantes, sin importar quién sea o qué promocione, existe siempre un folclór particular que envuelve a estos eventos.
Finalmente destaco los elementos con los que cierra el editor, que aunque son muy abstractos, no creo que resumen las habilidades de un buen promotor. La imaginación y la visualización de oportunidades hacen la diferencia entre la mediocridad y la contaminación publicitaria y los éxitos inesperados como el manejo del escándalo de Carlos Abascal con Aura, de Carlos Fuentes.
Siempre quedan cabos sueltos, porque no se puede aprender y decir todo lo posible, refiriéndose en concreto a la promoción. Las dos cualidades anteriores conllevan necesariamente al potencial que existe en trabajar en conjunto con otros elementos de la industria, puesto que los beneficios pueden ser considerables si se establecen los parámetros para ello.
El trabajo de un buen promotor debe de estar siempre velado por ojos bien abiertos y un sexto sentido que desarrolla el la inteligencia, el interés y la experiencia.
sábado, 17 de mayo de 2008
Control de lectura 8. La venta de libros
La última instancia del proceso editorial no es menos difícil que las anteriores. Tiene una particularidad notoria, que es la de ser el momento en que se depositan las esperanzas conjuntas del resto de actividades editoriales. En otras palabras, si el libro no se vende, no habrán servido de mucho el éxito del manuscrito, de la corrección, edición, composición, ilustración, impresión, etcétera.
El proceso de ventas de un libro se asemeja mucho a al utilizado para vender cualquier otro producto. La coincidencia no es de sorprender, puesto que todo ello se encuentra dirigido por las leyes del mercado, fincadas en la compra-venta de bienes y servicios.
Lo que intento describir con lo anterior, es que una vez establecido el principio general, se pueden comprender las particularidades que hay en el proceso. El ejemplo en la venta de libros lo proporcionan las muchas maneras de venta, que varían enormemente según se considere el lector final, o el intermediario, o los lugares en los que estos se encuentren. También tiene que ver el volumen, la forma de pago y hasta el interés que se perciba sobre el tema para visualizar un mercado potencial de otro libro con las mismas preferencias del primero.
Entre la venta a clientes individuales e instituciones, vendedores al menudeo y mayoristas, se encuentra una variación considerable entre el volumen de libros vendidos, factor que repercute en los descuentos otorgados por la editorial y las formas de distribución. Es decir, una biblioteca de la editorial puede bien exhibir sus libros para compras menores, mientras que sería una pérdida de tiempo pedirle a un librero que hiciera lo mismo, si se le puede enviar un catálogo con títulos y precios especificados.
Algo que hay que considerar de la lectura, en el caso específico de México, es el mecanismo de descuentos a los mayoristas, que está siendo derogado por la nueva Ley de Precio Único, recién aprobada. En el texto se entiende la razón de ser de los descuentos, pues se señala que la ganancia de un librero mayorista, se encuentra en la diferencia entre el precio bajo el que reciben el libro de la editorial, y el precio final que llega al comprador, que por lo general no varía mucho, toda vez que la posibilidad de variar se copta por la acaparación del porcentaje por parte del mayorista.
En el caso de las exportaciones se hallan dificultades adicionales, pues los trámites y el papeleo representan esfuerzos raramente abordables por la editorial, por lo que se recurre a órganos y personas que se especializan en este rubro. Entre las trabas principales, la lectura reseña las diferencias idiomáticas, los obstáculos políticos, la censura, y los factores económicos, obviamente.
De igual manera, de entre las puntualizaciones que expone el autor para explicar el proceso de venta, creo que son de utilidad los tres pasos que sugiere: la promoción, la obtención de pedidos y la preparación y entrega de los mismos.
No se puede soslayar la existencia del ISBN para la identificación de un libro, pues si bien el autor lo maneja como una herramienta para editores, libreros y bibliotecarios, es muy importante subrayar la legalidad de su existencia, pues determina ante la autoridad específica a cargo la unicidad de la obra y lo protege contra copias, protegiendo así el trabajo del autor, editor, impresor y del resto de personas que participan en su creación.
Otros factores de gran importancia para la venta del libro son la promoción, devolución, el servicio, la calendarización y la colaboración con otros departamentos.
La promoción involucra los aspectos relacionados a la publicidad, que también se imbrican con actividades de relaciones públicas para la exhibición y trato preferente al libro en librerías, distribuidoras mayoristas, y hasta en sistemas de ventas personalizados, como lo es la promoción por correo.
La devolución puede ser un arma de dos filos, toda vez que puede facilitar la comercialización y garantiza cierta tranquilidad para el librero o el distribuidor, pero también puede crear apariencias engañosas para la editorial, y también reducir el esfuerzo de venta en estos intermediarios. Por ello es necesario mediar condiciones, como establecer un porcentaje de devoluciones inamobible y crear márgenes para todos.
El servicio, claro está, involucra una serie de virtudes de la editorial que se inmiscuyen en el trato y la calidad humana para tratar a la gente. Así sea una editorial impecable en sus publicaciones, pedidos, facturaciones y demás, podría ser todo esto ignorado si se trata con personas groseras e incomprensibles ante las necesidades del consumidor.
Y bien, la caledarización, obviamente, tiene por objeto optimizar todos los procesos de acuerdo a los momentos específicos en que son requeridos, pues el tiempo es una dimensión a la que se encuentra ceñida la industria editorial, como todo.
Y bien, a pesar de que ya he hablado de la importancia del la venta del libro, tampoco es posible hay que descontextualizarla, pues se cae en el peligro de reducir todo el proceso a un simple momento, que es el final. También así lo señala la lectura, ya que señala como un riesgo para los vendedores el pensar “que su trabajo es el más o el único importante porque define el ingreso del dinero”. En realidad la posibilidad de generar un ingreso, como ya lo hemos visto, se formula desde la selección de un manuscrito propicio, pasando por una buena edición y un diseño ameno, hasta una manufactura de calidad, entonces se hay que subrayar la necesidad de una buena relación entre los vendedores y entre todos los actores que suman su trabajo a la posibilidad de venta.










